Esperanza Marin Spa

La palabra sexualidad implica un concepto amplio que hace referencia a la vida sexual pero también remite a la identidad de género y a las cualidades de contacto sexual entre los individuos.

Durante siglos la sexualidad fue un tema tabú y estaba vinculado con prohibiciones morales, religiosas y sociales. Algo similar ocurrió con el erotismo, ya que implica en el ser humano una energía mental, emocional y corporal muy particular y compleja.

La sexualidad está estimulada por lo que se llama impulso sexual, también llamada libido, que es en términos simples, el deseo de tener relaciones sexuales. Su intensidad varía entre las personas. Mientras que en algunos es bastante débil, haciéndoles sentir la necesidad de tener relaciones sexuales muy raramente y alcanzando la excitación sexual solo en circunstancias muy especiales, en otros puede ser muy fuerte, haciéndoles sentir el deseo de tener relaciones sexuales muy a menudo, muy intensamente y llevándolos a pasar mucho tiempo pensando en sexo.

En general, se puede decir que la sexualidad femenina es más compleja que la masculina, por razones fisiológicas y sociales.

Los especialistas en el tema han señalado que la sexualidad en las mujeres está más asociada a recuerdos, fantasías y sensaciones ligadas a su parte emocional, mientras que en los hombres está más unida a imágenes visuales.

Estudios sobre el deseo sexual han encontrado que los hombres, en promedio, tienen un deseo sexual sustancialmente más fuerte que las mujeres, pues ellos piensan y fantasean con más frecuencia sobre el sexo, experimentan sentimientos sexuales y se masturban con mayor frecuencia en comparación con las mujeres.

Aunque la sexualidad de las mujeres es vivida en forma diferente que la de los hombres, con esto no se quiere decir que se pueda sentir diferente respecto a sensaciones como la atracción, el deseo, la excitación o el orgasmo, sin embargo, los consentimientos sociales para vivir y disfrutar de las sensaciones y el placer no son los mismos, lo que hace la diferencia de cómo se vive y cómo se permite manifestarse.

En cambio, en el hombre la sexualidad tiende a ser más genital que la de la mujer y es más frecuente que tienda a iniciar las relaciones sexuales con la penetración. Por el contrario, la mujer suele ser más sensible a otros estímulos y por eso disfruta mucho más que los hombres de los preliminares, que son aquellos juegos sexuales que anteceden al coito.

Según los resultados de una investigación realizada, las mujeres tienen seis zonas erógenas el clítoris, la vagina, los labios, el cuello, los pechos y los pezones y los hombres solo tres el pene, los labios y los testículos.

En cuanto a las fantasías sexuales de las mujeres, estas son mucho más específicas y de una gran variedad, en la que el juego juaga un gran papel.

Las temáticas más utilizadas por las mujeres en sus fantasías sexuales son cuando la propia mujer tiene un rol concreto y realiza conductas sexuales que no aparecen en su experiencia real. Normalmente se realizan con su pareja habitual, relaciones sexuales con una pareja diferente a la afectiva, relaciones sexuales forzadas u obligada, relaciones sexuales con más de una pareja y experiencias sexuales con personas del mismo género.

En cuanto a los hombres, las fantasías más comunes son el sexo en grupo, escenas sexuales con mujeres diferentes a la pareja habitual, evocación de parejas sexuales o afectivas anteriores y prácticas de dominación y sumisión.

Se cree que los hombres tienen una vida sexual mucho más activa y aunque las mujeres pierden la libido antes que ellos, también suelen tener largas perspectivas de actividad sexual.

Un estudio realizado en Estados Unidos reveló que cuatro de cada 10 hombres de entre 75 y 85 años siguen teniendo relaciones sexuales, mientras que las mujeres de esa misma edad, dos de cada 10 seguían sexualmente activas.

En conclusión, los hombres parecen tener una vida sexual activa cinco años más larga que la de las mujeres.

La clave de este largo deseo sexual es tener un buen estado de salud ya que éste aumenta el impulso y el placer sexual. Las personas que gozan de buena salud tienen dos veces más probabilidades de estar interesados en las relaciones sexuales que aquellos que están enfermos.

Es evidente que el deseo sexual en los hombres y las mujeres no van siempre de la mano al mismo tiempo, pues cada uno tiene sus necesidades y prioridades, por eso deben verse de forma diferente.

Son muchas las creencias que existen sobre este tema y subsisten numerosos mitos sobre la sexualidad, pues mucho se ha hablado sobre el deseo sexual en ambos géneros, pero la realidad es que cada uno lo siente y lo expresa de manera diferente.

Existe la creencia, por ejemplo, que los hombres se excitan con mayor facilidad que las mujeres, ya que tienen muchas fantasías sexuales. Además, que los hombres piensan en sexo al menos una vez al día. Por eso se piensa que los hombres tienen mayor deseo sexual que las mujeres.

Se cree que a los hombres no les importa tener relaciones sexuales con una persona de la que no está enamorada, para ellos resulta más fácil diferenciar entre el deseo sexual, los sentimientos e incluso las emociones. Hay que saber que para los hombres es importante sentirse involucrados con la persona con la que tienen relaciones sexuales, pues en esta medida será mayor su deseo sexual y la satisfacción obtenida luego del acto sexual.

En los hombres, se trata de un deseo interno que nace de ellos mismos. Cualquier momento, lugar, o situación es buena para tener una relación sexual siempre y cuando su deseo esté en su máxima expresión.

Para los hombres el sexo es una prioridad y repercute en su vida diaria y en todas las actividades que realiza.

Su autoestima es clave en el deseo sexual, pues hace que sea más intenso y frecuente el hecho de sentir que es atractivo a los demás, en especial al sexo opuesto.

Otra de sus características es que no nace de forma espontánea, se debe cultivar, además, la comunicación es importante en toda relación para estimular y mejorar las fantasías, pensamientos y encuentros eróticos que adornan el encuentro sexual.

Los hombres siempre estarán dispuestos a mantener una relación sexual satisfactoria, es por esto por lo que se habla de hombres que tienen un mayor deseo sexual; sin embargo, las mujeres también sienten deseos, pero, a diferencia de los hombres, tienden a canalizarlos y expresarlos de otras maneras, logrando así que pase desapercibido.

Finalmente hay que decir que la atracción física puede ser una manera de demostrar deseo sexual, en esto, tanto las mujeres como los hombres, son capaces de manifestar sus más profundas emociones.

 

Juan Guillermo Londoño Berrío

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