Esperanza Marin Spa

La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad”. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y tratados en su totalidad. Eso requiere de una orientación positiva y respetuosa de la sexualidad y de las relaciones sexuales, que les permita a las personas tener una adecuada calidad de vida y la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda imposición, discriminación y violencia.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud ha definido la salud sexual como «la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad”. Ambos organismos coinciden en que, para que pueda lograrse y mantenerse la salud sexual, deben respetarse los derechos sexuales de todas las personas, sin distinción de sexo, color de piel, religión, cultura o educación.

Todo ser humano tiene derecho a tomar las decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, incluyendo la capacidad de reproducirse y la libertad de decidir cómo, cuándo y con cuánta frecuencia, por eso la salud sexual es un aspecto fundamental para el bienestar general de las personas. La capacidad de los hombres y las mujeres para lograr la salud y el bienestar sexuales depende también del acceso a una información integral sobre el sexo y la sexualidad.

Los derechos sexuales son los mismos derechos humanos aplicados a la vivencia de la sexualidad y están reconocidos internacionalmente para garantizar el desarrollo libre, seguro, responsable y satisfactorio de la vida sexual de todas las personas.

Esto significa que los todos los estados del mundo tienen la obligación de respetar, proteger y hacer cumplir los derechos relacionados con la salud sexual y reproductiva, los cuáles son: el derecho a la vida y a no morir por causas evitables relacionadas con el parto y el embarazo, el derecho a la salud reproductiva, el derecho a la libertad, seguridad, e integridad personales, el derecho a no ser sometida a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, el derecho a estar libre de violencia basada en el sexo y el género, el derecho a vivir libre de la explotación sexual, el derecho a decidir el número e intervalo de hijos, el derecho a la autonomía reproductiva, el derecho a realizar un plan de procreación con asistencia médica en un hospital, el derecho a la intimidad, el derecho que tiene toda persona a decidir libremente y sin interferencias arbitrarias sobre sus funciones reproductivas, el derecho a la igualdad y a la no discriminación en la esfera de la vida y salud reproductiva, el derecho al matrimonio y a fundar una familia, el derecho de las mujeres a decidir sobre cuestiones relativas a su función reproductora en igualdad y sin discriminación, el derecho a contraer o no matrimonio, el derecho a disolver el matrimonio, el derecho a tener capacidad y edad para prestar el consentimiento para contraer matrimonio y fundar una familia, el derecho a la protección legal de la maternidad en materia laboral, el derecho a trabajar en un ambiente libre de acoso sexual, el derecho a no ser discriminada por embarazo, el derecho a no ser despedida por causa de embarazo, el derecho a la protección de la maternidad en materia laboral, el derecho a no sufrir discriminaciones labores por embarazo o maternidad, el derecho a la educación sexual y reproductiva y el derecho que tiene toda ,mujer de ser informada sobre sus derechos y responsabilidades en materia de sexualidad y reproducción y acerca de los beneficios, riesgos y efectividad de los métodos de regulación de la fecundidad y sobre las implicaciones de un embarazo para cada caso particular.

Los problemas relacionados con la salud sexual son de amplio alcance y abarcan, entre otros, la orientación sexual y la identidad de género, la expresión sexual, las relaciones y el placer. También incluyen las consecuencias negativas o los trastornos tales como las infecciones con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), infecciones de transmisión sexual y del aparato reproductor, así como sus consecuencias adversas, por ejemplo, el cáncer y la infertilidad; embarazos no deseados y abortos; disfunción sexual; violencia sexual; y prácticas nocivas, como la mutilación genital femenina.

Una buena salud sexual y reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo. Incluye la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no, cuándo y con qué frecuencia.

Para mantener la salud sexual y reproductiva, las personas necesitan tener acceso a información confiable y a un método anticonceptivo de su elección que sea seguro, eficaz, accesible y aceptable. Esos aspectos son vitales para que una persona tenga una salud sexual y reproductiva ideal.

Igualmente, las mujeres deben contar con la información necesaria para protegerse de infecciones de transmisión sexual y en el momento de decidir si tener hijos o no, también deben poder recibir atención de médicos profesionales expertos y tener acceso a los servicios necesarios que les permitan llevar un embarazo sano, un parto seguro y un bebé saludable. El derecho a la información debe ir acompañado con un método anticonceptivo que sea seguro, efectivo y económico.

La importancia de la salud sexual recae en que constituye una parte importante en la vida de las personas, ya que influye a nivel físico, mental, emocional y social. Por tanto, contribuye al bienestar y la felicidad personal.

Por eso razón es muy necesario tener ciertos hábitos saludables para tener una buena salud sexual y reproductiva como: hacer ejercicio con regularidad, no fumar, tener una dieta equilibrada, no realizar prácticas sexuales de riesgo, usar anticonceptivos, practicar técnicas de autocontrol emocional, evitar relaciones tóxicas y mejorar su información sexual.

La salud sexual conlleva ciertos derechos, tales como el derecho a la libertad sexual, el derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual, el derecho a la privacidad sexual, el derecho a la equidad sexual, el derecho al placer sexual, el derecho a la expresión sexual emocional y el derecho a la libre educación sexual.

Juan Guillermo Londoño Berrío.

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