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En 2022 la Alcaldía de Medellín realizó una campaña para promover la masturbación. Con la campaña buscaban que esta práctica fuera entendida como algo saludable y como un medio para aliviar el estrés.

En la primera ilustración de la campaña se ve a una mujer acostada, con las piernas abiertas, masturbándose y acompañada del mensaje “Para el mal humor, hazte el amor”; en otra imagen está un hombre de pie y en actitud de masturbación y encima el mensaje que dice “Para el mal genio échate una mano”.

Posiblemente la masturbación haya sido la primera actividad sexual que tuvo el hombre, pues alrededor del mundo se han encontrado representaciones de la masturbación femenina y masculina en pinturas prehistóricas.

Los antiguos sumerios, por ejemplo, creían que la masturbación podía incrementar la potencia sexual de un individuo, ya sea hombre o mujer, y con frecuencia participaban en su práctica solos o con su pareja.

La masturbación masculina tenía una perspectiva mucho mayor en el Antiguo Egipto, y cuando era llevada a cabo por un semidiós podía ser considerada como un acto mágico o de creación. Ellos creían, por ejemplo, que el Dios Atum pudo haber creado el universo después de eyacular tras haberse masturbado. Los antiguos griegos también consideraban la masturbación como algo normal y saludable y una forma de placer sexual.

En occidente la masturbación en privado o con la pareja se considera generalmente una parte normal y saludable del disfrute sexual.

¿Puede ser adictiva la masturbación? En 1905, el médico austriaco y padre del Psicoanálisis Sigmund Freud estudió el acto de la masturbación en su obra Tres ensayos sobre teoría sexual y la asoció como una adicción.

Sin embargo, hay estudios muy serios que señalan que la masturbación es un comportamiento instintivo, tanto para hombres como para mujeres, pues masturbarse es una actividad normal dentro de la vida sexual de un ser humano. No quita mucha fuerza y absorbe la misma energía que cualquier otra actividad física que realicemos de forma diaria, como comer o caminar.

La masturbación se define como la estimulación sexual de los propios genitales para la excitación sexual u otro tipo de placer sexual, generalmente hasta el punto del orgasmo. La estimulación puede realizarse con las manos, con los dedos, con objetos cotidianos o con juguetes sexuales como vibradores o con una combinación de todos ellos.

La masturbación compartida es la masturbación con una pareja sexual y puede incluir la estimulación manual de los genitales de la pareja o ser utilizada como una forma de practicar el sexo sin necesidad de la penetración.

Aunque la masturbación es la palabra más usada para esta práctica, hay muchas otras expresiones de uso común, como jugar con uno mismo, darse placer, pajearse o masturbarse.

La masturbación es un proceso en el cual una persona obtiene placer sexual al tocar, presionar, frotar o masajear sus genitales, ya sea con los dedos o contra un objeto como una almohada; introducir los dedos o un objeto en la vagina o el ano y estimular el pene o la vulva con un vibrador eléctrico, que también puede introducirse en la vagina o el ano. En el caso de las mujeres, también puede consistir en tocarse, frotarse o pellizcarse los pezones u otras zonas erógenas durante la masturbación.

Leer libros eróticos, ver pornografía o tener fantasías sexuales son los mayores estímulos para hacer que la masturbación sea mucho más efectiva y placentera.

Una técnica que consigue ser muy efectiva es que los hombres y las mujeres pueden masturbarse hasta estar cerca del orgasmo, es necesario entonces parar un rato para reducir la excitación y volver a masturbarse. Pueden repetir este ciclo varias veces. Esta acumulación de excitaciones ayuda a conseguir orgasmos aún más fuertes.

¿Sabías que la masturbación es fuente de salud mental y emocional?

Se ha comprobado que la masturbación baja los niveles de estrés y ayuda a la relajación. También, a algunas personas les ayuda a conciliar el sueño. Tener un orgasmo libera endorfinas, que son los químicos del cerebro que hacen sentir bien a una persona.

La masturbación masculina puede hacerse de espaldas o boca abajo, sentado, en cuclillas, de rodillas o de pie. La técnica de masturbación más habitual entre los hombres consiste en sujetar el pene con el puño suelto y luego mover la mano hacia arriba y hacia abajo. Este tipo de estimulación suele ser todo lo que se necesita para alcanzar el orgasmo y la eyaculación. La velocidad del movimiento de la mano puede variar a lo largo de la sesión de masturbación.

La masturbación femenina por su parte consiste en acariciar o frotar la vulva, especialmente el clítoris, con los dedos índice o medio, o con ambos. A veces se introducen uno o varios dedos en la vagina para acariciar su pared frontal, donde puede estar el punto G. Para estimular la vagina y el clítoris también se pueden utilizar medios de masturbación como un vibrador, un consolador o las bolas chinas. Muchas mujeres se acarician los pechos o estimulan un pezón con la mano libre, y algunas también disfrutan de la estimulación anal. A veces se utiliza un lubricante personal durante la masturbación, especialmente cuando hay penetración, pero esto no es muy común, pues muchas mujeres encuentran suficiente su lubricación natural.

Al igual que los hombres, las posiciones habituales para la masturbación femenina incluyen estar tumbada de espaldas o boca abajo, sentada, en cuclillas, de rodillas o de pie. En el baño o la ducha, la mujer puede dirigir el agua a través de la ducha manualmente hacia su clítoris, vulva o perineo. Tumbada boca abajo puede utilizar las manos, puede sentarse a horcajadas sobre una almohada, la esquina o el borde de la cama, la pierna de un compañero o alguna prenda de vestir arrugada y la vulva y el clítoris contra ella. De pie, se puede utilizar una silla o la esquina de un mueble para estimular el clítoris a través de los labios y la ropa. Algunas mujeres se masturban únicamente mediante la presión aplicada al clítoris sin contacto directo, por ejemplo, presionando la palma de la mano contra la ropa interior.

Los pensamientos, las fantasías y los recuerdos de tipo sexual pueden producir excitación sexual en una mujer y basta con que crucen las piernas y aprieten los músculos, haciendo presión sobre los genitales, para que se produzcan estímulos y la sensación de masturbación se hará presente, sin que los demás se den cuenta.

La masturbación es una actividad normal de la que hasta ahora no se han encontrado efectos nocivos físicos o emocionales. Por el contrario, puede ser beneficioso en algunos aspectos. Entre los beneficios que tiene la masturbación, algunos pueden considerarse un mito y otros no, de todas maneras, muchos estudios señalan que las ventajas de la masturbación son entre otros a que ayuda con los dolores menstruales, fortalece el sistema inmune, evita infecciones, mejora la calidad del sueño, genera sensación de bienestar, mejora las relaciones de la pareja, es un analgésico, calma el estrés y la tensión sexual y no altera el rendimiento deportivo. Dicen también que la masturbación ayuda a prevenir el cáncer de próstata.

Aunque la masturbación es inofensiva, puede causar rozaduras o sensibilidad en la piel en algunas personas si lo hacen con demasiada fuerza, pero generalmente se sanan en unos pocos días. Si los hombres se masturban frecuentemente en un corto período de tiempo, pueden desarrollar una ligera inflamación del pene llamada edema.

Algunos mitos que son comunes sobre la masturbación es que reduce el rendimiento y la libido sexual, provoca reducción en la producción de semen y afecta su calidad, causa enfermedades mentales y puede ocasionar impotencia

Según la campaña de la alcaldía, el orgasmo que produce la masturbación libera endorfinas, serotonina y oxitocina: las hormonas de la felicidad, que pueden hacer de un día malo sea uno inolvidable.

 

Juan Guillermo Londoño Berrío

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