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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o infecciones de transmisión sexual (ITS) son contagios que se transmiten de una persona a otra a través del contacto sexual. El contacto puede ser vaginal, oral o anal, pero a veces pueden transmitirse a través de otro contacto físico íntimo involucrando el pene, la vagina, la boca o el ano. Esto se debe a que algunas ETS, como el herpes y el VPH, se transmiten por contacto de piel a piel.

Todo esto es posible porque en el mundo existen más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes que se transmiten por contacto erótico, incluidos el coito vaginal, anal o bucal.

Hay varios tipos de Enfermedades de Transmisión Sexual, entre los que se encuentran la Clamidia, el Herpes genital, la Gonorrea, el VIH o sida, el VPH, las Ladillas, la Sífilis y la Tricomoniasis y las causas de estas ETS pueden ser bacterias, virus o parásitos.

Se estima que, anualmente, unos 374 millones de personas contraen alguna de las cuatro enfermedades que son curables: la sífilis, la gonorrea, la clamidiasis y la tricomoniasis. Las otras cuatro son infecciones incurables: la hepatitis B, la infección por el virus del herpes simple (VHS), la infección por el VIH y la infección por el virus de los papilomas humanos (VPH).

La mayoría de las ETS afectan a hombres y a mujeres, pero en muchos casos los problemas de salud que causan pueden ser más graves en las mujeres.

Las ETS no siempre presentan síntomas, o solo pueden causar síntomas leves. Por lo mismo, es posible tener una infección y no saberlo. E incluso sin síntomas, las ETS pueden ser dañinas y se pueden transmitir a través de las relaciones sexuales.

Algunos de los síntomas de las ETS pueden ser secreción inusual del pene o la vagina, llagas o verrugas en el área genital, micción frecuente o dolorosa, picazón y enrojecimiento en el área genital, ampollas o llagas en o alrededor de la boca, olor vaginal anormal, picazón, dolor o sangrado anal, dolor abdominal o fiebre.

Las personas sexualmente activas están más expuestas a contraer enfermedades de transmisión sexual y muchas veces no lo saben, ya que muchas ETS no suelen producir síntomas.

Algunas ETS pueden diagnosticarse durante un examen físico o mediante el examen microscópico de una llaga o líquido extraído de la vagina, el pene o el ano. Los análisis de sangre pueden diagnosticar otros tipos de ETS.

Los antibióticos pueden tratar las ETS causadas por bacterias o parásitos. No existe cura para las ETS causadas por un virus, pero a menudo los medicamentos pueden ayudar con los síntomas y reducir su riesgo de propagar la infección.

Uno de los métodos más eficaces de protección contra las ITS es cuando se usan de forma correcta los preservativos, ya que el uso correcto de condones de látex reduce en gran parte el riesgo, pero no elimina por completo la posibilidad de contraer o contagiarse de una ETS.

Aunque los preservativos son muy eficaces, no ofrecen protección frente a las ITS que causan úlceras extragenitales (es decir, sífilis o herpes genital).

Cuando sea posible, debe utilizarse un preservativo en toda relación sexual vaginal o anal. Pero si una persona o su pareja es alérgica al látex, pueden usar condones de poliuretano, pues están hechos de un tipo de plástico y son más finos que los condones de látex. Pero sin duda la forma más segura de evitar una infección es no teniendo sexo anal, vaginal u oral.

Se calcula que cada día, más de un millón de personas en el mundo contraen una enfermedad de transmisión sexual y este tipo de contagios tiene enormes consecuencias en la salud mental y sexual de las personas, incluidos síntomas en los genitales, complicaciones durante el embarazo, infertilidad, aumento en la probabilidad de transmisión del VIH y efectos psicosociales.

La Organización Mundial de la Salud calcula que, en el año 2020, hubo 374 millones de infecciones de la siguiente manera: clamidiasis (129 millones), gonorrea (82 millones), sífilis (7,1 millones) y tricomoniasis (156 millones). Se calcula que el número de personas con herpes genital superaba los 490 millones y que hay 300 millones de mujeres con infección por el VPH, la principal causa de cáncer de cuello uterino y de cáncer anal entre los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres.

Algunas ETS pueden transmitirse de la madre al bebé, ya sea durante el embarazo, el parto o la lactancia. Si una ETS pasa al bebé, puede causarle graves problemas de salud.

La transmisión de una ITS de la madre al hijo también puede causar muerte prenatal o neonatal antes de completarse las 37 semanas de embarazo, septicemia, conjuntivitis neonatal y anomalías congénitas.

Otra forma en que las ETS pueden propagarse incluye las transfusiones de sangre y los grupos de población que tienen mayores riesgos de contraer una ETS son las trabajadoras sexuales, los homosexuales, los consumidores de drogas inyectables, los presos y las poblaciones de migrantes.

Se ha comprobado también que es posible contraer una enfermedad de transmisión sexual, incluido el VIH, si durante un masaje erótico hay contacto con fluidos corporales como la sangre, el líquido preseminal, el semen o secreciones vaginales y una de las personas involucradas tiene una ETS. Incluso en el caso de algunas infecciones, como el herpes o la sífilis, solo hace falta el contacto piel a piel para contraerlas.

Compartir juguetes o material utilizado durante las relaciones sexuales, también implica un riesgo de transmisión para algunas ITS.

Los besos en la boca o el contacto íntimo (caricias, masajes, masturbación mutua) conllevan un riesgo de transmisión mucho más bajo que las prácticas sexuales con penetración y no comportan riesgo con respecto a infecciones como el VIH o la hepatitis B.

Juan Guillermo Londoño Berrío.

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