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El clítoris es un órgano sexual fascinante que está directamente relacionado con el placer sexual de una mujer y que forma parte del sistema reproductivo femenino. Solo una cuarta parte del clítoris es visible en el exterior, mientras que el resto está oculto bajo la piel.

Tiene una longitud media aproximadamente de 10 cm y es conocido por ser un órgano erógeno, es decir, que tiene un papel fundamental en la sexualidad femenina.

Su nombre proviene de la palabra griega Kleitoris, traducido como “pequeño monte”. El tamaño y forma del clítoris varía de una mujer a otra, al igual que ocurre con otras características físicas y genitales, de igual manera, es importante destacar que no existe un tamaño estándar, que se pueda catalogar como normal o habitual en el tamaño del clítoris.

Tener una vida sexual sana es importante y el clítoris tiene un papel enorme en el placer sexual de una mujer, pues es el único órgano que posee la mujer dedicado exclusivamente a proporcionarle placer.

De hecho, brindar placer es su función primordial, pues es el único órgano del cuerpo humano cuya única función es el placer. Su estimulación directa o indirecta es la principal fuente de goce sexual para las mujeres.

Este órgano ha sido el gran olvidado en el estudio del aparato reproductivo de la mujer a lo largo de los años, donde la protagonista siempre ha sido la vagina, por su papel fundamental en la reproducción de la mujer.

En el siglo XVI el clítoris hizo su primera aparición en un tratado médico escrito por el cirujano italiano Mateo Realdo Colombo, quién describió el hallazgo como una cosa hermosa, hecha con mucho arte, la sede misma del placer erótico de la mujer; un pequeño objeto que, si se frota con el pene o incluso simplemente se toca con el dedo meñique, provoca un gran placer.

Durante muchos años el clítoris fue retirado de los textos de anatomía al descubrirse que no intervenía en la reproducción, de esa forma se convirtió en un órgano invisible para la ciencia ya que significaba que la mujer tenía un órgano que producía placer, igual que lo hace el pene masculino. El clítoris sólo comenzó a aparecer en los libros de medicina en el año de 1998.

El clítoris y el pene tienen mucho en común pues son parecidos y fisiológicamente funcionan de igual manera. Ambos están hechos para proporcionar placer, pero solo el órgano masculino tiene función reproductiva. Uno y otro están formados por músculo, nervios y tejido eréctil, por lo que el clítoris también puede aumentar su tamaño paulatinamente durante la excitación y se llena de sangre hasta llegar a duplicarse durante el orgasmo. El tamaño de ambos órganos también suele ser parecido, aunque gran parte del clítoris es un órgano interior y se prolonga y esconde bajo al interior del cuerpo de la mujer.

De todas las partes del cuerpo humano el clítoris es el que más terminaciones sensoriales tiene, pues permite experimentar orgasmos múltiples en un corto periodo, eso es porque el clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas, frente a la mitad que posee el pene masculino.

Tanto el pene como el clítoris son órganos eréctiles y cuando este tejido se llena de sangre al excitarse, llega a extenderse hasta unos 9 cm, lo que lo hace más grande que un pene no excitado.

Existen investigaciones que señalan que la estimulación del clítoris activa el cerebro y origina una combinación de cambios en el sistema reproductivo femenino que favorece la disposición para recibir y procesar espermatozoides, de modo que se logre una posible fertilización del óvulo. Por lo tanto es posible pensar que el clítoris si tiene funciones reproductivas.

Pese a la creencia popular de que la mujer solo alcanza el orgasmo mediante la penetración vaginal, la realidad es que la mayoría de ellas llega al orgasmo a través de la estimulación del clítoris, por eso hay mujeres a las que les gusta una estimulación directa del clítoris, pero otras prefieren una estimulación indirecta. Algunas prefieren una intensidad mayor y otras necesitan una intensidad menor.

Estudios han demostrado que un alto porcentaje de las mujeres que se masturban lo hacen acariciándose exclusivamente el clítoris, ya sea con los dedos, con un objeto o usando un vibrador.

En algunas culturas como la africana, asiática y suramericana durante años se ha devaluado, olvidado y desprestigiado el clítoris con la práctica de costumbres que han provocado un impacto muy negativo sobre este órgano. En estas culturas es frecuente la práctica de la ablación, que consiste en la amputación parcial o total del clítoris y de los órganos sexuales externos femeninos. Esto se realiza en niñas a edades tempranas y está considerada como parte de un ritual que sirve de iniciación en la etapa de la pubertad. La única finalidad de esta práctica es garantizar que las mujeres lleguen vírgenes al matrimonio y no descubran antes el placer sexual y el orgasmo.

En muchas sociedades, especialmente rurales, es tan habitual esta práctica que resulta muy difícil, si no imposible, que una mujer se case si no se ha sometido a la mutilación del clítoris.

Muchas mujeres tienen orgasmos más intensos en la mediana edad e, incluso, pasados los cincuenta, pues según las investigaciones que se han realizado se ha llegado a concluir que el clítoris no envejece, es decir, que tiene la misma capacidad de dar placer independientemente de la edad que se tenga. A los 80 años una mujer puede disfrutar igual que una de 26. Eso sí, nunca deja de crecer y su tamaño aumenta considerablemente.

 

Juan Guillermo Londoño Berrío

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